Pareja habría matado a ‘Coco Cielo’. Policía española busca paradero de Javier, presunto amante de discjockey peruano.

coco cielo

Un crimen pasional se escondería detrás del asesinato del discjockey peruano Jorge Luis Revilla, conocido como ‘Coco Cielo’ (40), que el domingo fue hallado muerto en su departamento de Madrid, en España.

Según el diario ‘La Razón’ del país ibérico, el músico peruano formaba parte de un trío amoroso. Es decir, mantenía una relación con una mujer y, a la vez, salía con un hombre. Precisamente, este sujeto sería el principal sospechoso del asesinato de ‘Coco Cielo’ a cuchilladas y botellazos.

Los agentes españoles recogieron los testimonios de algunos vecinos de la calle Isabel Católica, donde sucedió el crimen, y todos coincidieron en señalar que vieron a un tipo de 45 años, que respondería al nombre de ‘Javier’, pareja del conocido discjockey.

Asimismo, según ‘La Razón’, ambos sostuvieron una acalorada discusión y él habría sido la última persona que vio con vida al músico peruano.

La policía, que busca el paradero de ‘Javier’, cuenta con las imágenes que captaron las cámaras instaladas al final de la calle donde vivía ‘Coco Cielo’. “El hombre conocía a su asesino, ya que la puerta no estaba forzada”, señaló un efectivo.

El arrendatario del edificio señaló que ‘una vecina escuchó unos ruidos a las 4 ó 5 de la mañana, pero no le dio mayor importancia’, pues el peruano ’siempre estaba haciendo fiestas y siempre había alboroto’.

Su amigo Mario, recordó a ‘Coco Cielo’ como un joven soñador que empezó su dedicación a la música en el Perú. “Cuando éramos chicos pensábamos en ser músicos, en ser famosos, en huir de la dictadura que amenazaba nuestro país y nuestras ganas de triunfar”, expresó

Muere Cocó Ciëlo
29-9-2008

Es asesinado brutalmente en su casa

El pasado viernes por la noche, Cocó Ciëlo ofreció la que sería su última sesión en Stardust; veinticuatro horas después, su novia encontraba su cuerpo sin vida, atado, con la cabeza tapada y cosido a cuchilladas. Los sanitarios desplazados hasta su casa, en el número 5 de la madrileña calle Isabel la Católica, sólo pudieron certificar la muerte de Jorge Revilla, su nombre “real”. Un abrupto final (todas las hipótesis apuntan a crimen pasional) para quien en los noventa fue uno de los nombres más importantes de una escena electrónica que en España todavía estaba en pañales.

Llegó a Valencia procedente de Perú, y allí, junto a Mario, publicó los primeros trabajos de Silvania: primero con un rock de corte ensoñador, deudor de My Bloody Valentine, Insides o Spacemen 3, con un mar de sonido que se reflejó primero en el maxi “Miel nube hiel” y luego en su debut en largo, “En cielo de océano” (1993). Luego vendría “Paisaje III” (1994), donde comenzó de manera más clara su acercamiento a la electrónica. Es entonces cuando Mario y Cocó se trasladan a Madrid, para empezar a vivir exclusivamente de la música. De aquella época son sus sudorosas sesiones en Soma y Galas: sonidos narcotizantes, minimal techno, Plastikman, Locust y Autechre.
Mario y Cocó funcionaban por oposición: el primero ponía la parte más racional y sosegada, mientras que el segundo se dejaba llevar por los impulsos; lenguaraz, ácido, cambiante, con mil looks distintos, provocador, recordando a la Velvet y a Cabaret Voltaire, y reaccionando frente a la electrónica matemática de Warp. Lo suyo era inteligencia emocional, con una música plena de lirismo y paisajes. “Delay tambor” (1996) supuso todo un hito, reclutando a algunos de los grandes nombres de la electrónica, de Seefeel a Scanner. El siguiente pasó vino con “Juniperfin” (1997), mientras que su último disco como Silvania fue también el mejor: “Naves sin puertos” (1998). Poco después publicó un disco en solitario, “Ruido y colorismo”, firmado como DJ Galax, y con el cambio de siglo Mario y Cocó, Cocó y Mario, dieron forma a su propio sello, Click New Wave, y a un nuevo proyecto: Ciëlo, con un concepto más melódico. En 2002 se publicó “Un amor mató al futuro” y cinco años más tarde “Paraíso vacío” (también es reciente el álbum de remezclas “Radio Subterránea”). En “Niños de lluvia”, de aquél “Naves sin puerto” de Silvania, apelaban a los “sueños ardiendo… para siempre”; y en una de sus mejores canciones como Ciëlo, Cocó cantaba esto: “Vamos a caminar por la ciudad, paseemos y recordemos lo que vivimos los dos. Vamos luego a bailar a aquel lugar donde entre música y besos nos conocimos los dos”. Sueños, paseos, recuerdos, futurismo y música. En su myspace ( www.myspace.com/cielocielo ) se pueden leer decenas de mensajes de condolencia, presididos por un “In memoriam” y una última frase: “En mi paraíso no hay serpientes ni manzanas”.

Autor: Enrique Peñas para mondosonoro.com

www.myspace.com/cielocielo