El músico británico Boy George, considerado un ícono de la transgresión y el desenfado, se presentó el viernes por la noche ante cientos de limeños en el Anfiteatro del Estadio Nacional donde interpretó sus éxitos de su época en Culture Club, así como sus producciones como solista.

Una velada ochentera desplegó la noche del viernes en el anfiteatro del Estadio Nacional el famoso cantante británico Boy George en su primer encuentro, después de dos décadas, con sus incondicionales peruanos.

Ojos bien maquillados, como suele hacerlo, crucifijo dorado en el pecho y repitiendo el look con aplicaciones brillantes de sus anteriores presentaciones, el otrora líder de Culture Club arrancó su concierto a las 21.36 horas con su pegajoso Karma Chameleon, metiéndose desde ya al bolsillo a los cerca de cuatro mil asistentes, menos de la mitad de lo que se había planteado.

Gracias, esta noche regresamos atrás, expresó Boy George, para luego continuar con Sufragette city, tema de David Bowie, y prometer que la próxima vez hablará más español.

Cuidándose de no esforzar mucho su voz, la misma que dejó de ser la de sus mejores años, el regordete artista brindó una veintena de canciones, entre ellas el cover de Everything I own, Cheapness and beauty, Vote for love, Get it on, Bown down Mister, los inolvidables It´s a miracle o Do you really want to hurt me, Yes we can, That`s the way (donde sobresalió la potente voz de su corista), y Victims, la cual interrumpió bruscamente porque el pianista no iba a su ritmo. Para, para, ordenó tras derramar una lisura.

En prácticamente hora y media de show por momentos disparejo, el cantante transpiró, se empolvó el rostro, mandó besos volados, regaló rosas y regresó en dos ocasiones al escenario, aunque ya para la tercera él y su banda dejó coreando en vano el mentado ¡Olé, olé, olé Boy George, Boy George!.