Un tribunal del estado de Florida declaró inconstitucional la ley que impide la tutela legal de menores por parte de gays y lesbianas. Dijo que esta situación “no es contraria a los intereses del niño”
El magistrado que firmó la inconstitucionalidad de esta prohibición estatal se llama David J. Audlin Jr. y pertenece al tribunal de circuito de Monroe, informó El Nuevo Herald en su sitio web.

Este fallo permitió que un hombre, que reside en Cayo Hueso y se declaró abiertamente homosexual, adoptara legalmente a un adolescente al que cría desde 2001.

Audlin explicó que la normativa estatal que prohíbe a gays y lesbianas adoptar niños va en contra de la Constitución de ese mismo estado, ya que “castiga a un grupo particular de personas”.

El adolescente involucrado en el caso tiene hoy 13 años y serias discapacidades de aprendizaje. El Departamento de Niños y Familia (DCF por sus siglas en inglés) le había entregado la custodia del menor a un hombre de Cayo Hueso, de 52 años abiertamente declarado homosexual.

En 2006, el hombre fue designado por el propio Audlin como guardián del niño.

Recientemente, el menor testificó que quería que éste fuera “su padre para siempre”. Cuando los magistrados le preguntaron la causa de este pedido, él contestó: “Porque yo lo quiero”.

Un grupo de asistentes sociales los visitó en la casa en la que viven, y corroboró que tanto el hombre como su pareja le brindaban un “hogar lleno de amor y protección”, disciplina “justa y consistente” y estabilidad financiera.

Por eso, Audlin escribió en su dictamen: “Negando todos los principios del bienestar infantil, la prohibición de adopción por parte de los gays opera a modo de una presunción conclusiva o irrefutable de que (…) es siempre contrario a los intereses de todo niño a adoptar ser adoptado por un homosexual”. Es decir, consideró que el fallo era “en beneficio” del menor.

Este es el tercer caso que se registra en Florida desde que se sancionó la ley, en 1977. Si bien la norma no permite la adopción por parte de gays y lesbianas, sí aprueba que se conviertan en sus custodios, algo que este hombre de 52 años ya hizo en 32 oportunidades con diferentes niños.

“Este es un caso sobre un muchacho que ya tiene un guardián permanente, pero que quiso tener un padre”, dijo Alan Mishael, abogado de la pareja. “De eso es que trata el caso. Ese es todo el asunto”, aseguró.