Aunque las autoridades del municipio chileno de Santiago consideraron “inconveniente” la exhibición en las calles de películas con temática gay, el primer Festival de Cine LGTB de Chile logró exhibir de forma “inédita” durante tres días las cintas en una de las avenidas más concurridas de la capital con un lleno total.

El Cine2.0, como se llamó la muestra, concluyó “con gran éxito”, de acuerdo con sus organizadores, luego de la proyección de 22 materiales cinematográficos repartidos en 11 funciones en tres distintos lugares: la Biblioteca de Santiago, el Centro Cultural de España y el Paseo Bulnes.

A votación de la audiencia, la película Un Amor a Taire, del director francés Christian Faure, resultó ganadora. La cinta, que aborda el tema de la discriminación padecida por las minorías sexuales en manos del nazismo, obtuvo las calificaciones más altas.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), organizador del festival, dio a conocer que desde el 9 de septiembre pasado había solicitado permiso para que en uno de los barrios más gayfriendly de la ciudad, en la Plaza Juan Sebastián Bach, en el Parque Forestal, se llevara a cabo la función al aire libre.

Sin embargo, el director de Cultura, José Joaquín Valenzuela, respondió el 24 de ese mismo mes, por medio de una carta, que resultaba “inconveniente realizar un ciclo de cine con las temáticas presentadas en un espacio abierto a todo público, como lo es el referido parque”.

Aunque el Movilh consideró como “homofóbica” la respuesta pues “ni siquiera sabían el contenido de las cintas”, y pese a varias reuniones que le siguieron, decidió no hacer público el rechazo para no “boicotear o retrasar los plazos del festival”.

Por eso de forma silenciosa la producción buscó otro lugar cuyo permiso no dependiera de la autoridad municipal “y el más apto resultó ser el Paseo Bulnes, en especial por ubicarse frente a La Moneda”, Palacio ubicado en el centro de Santiago y donde reside la presidenta de Chile.

Todas las sillas dispuestas para las funciones en la calle fueron ocupadas y durante tres noches parejas y amigos de homosexuales, lesbianas y transexuales se dieron cita para disfrutar de los largometrajes y cortos.

El productor de Cine2.0, Eduardo Ubilla, de acuerdo a un comunicado, señaló que “la recepción fue más que positiva y sólo podemos sacar cuentas alegres. En todos los espacios donde se transmitieron las cintas estuvimos a capacidad completa y eso demuestra que hay un gran interés sobre el cine LGTB”.

La etapa del Festival al aire libre contó con la colaboración de la Red LGTB del Mercosur, ya que uno de sus representantes, el activista de la Fundación Igualdad de Bolivia, Pablo Vargas, visitó Chile para ayudar en la implementación del encuentro cinematográfico.

En tanto, otro de los productores del festival, Juan Hernández agregó que “sin duda el desafío más grande fue sacar el cine a la calle. Teníamos un poco de temor que la gente no se atreviera a ir, pero lo hicieron y con ello marcamos una importante señal de apertura y visibilidad de nuestros derechos desde el área cultural”.

Pero los problemas no sólo se registraron en la exhibición al aire libre. Las primeras funciones en la Biblioteca Santiago casi no se realizarían ya que el paro de funcionarios del servicio público hizo que nadie estuviera dispuesto a hacerse cargo de la apuesta, a objeto de mantener abierto el recinto para los asistentes.

Al final sí se pudo llevar a cabo del 12 al 15 de noviembre el ciclo de cine trans que se tenía planeado y con el que arrancó la muestra de la diversidad sexual. Del 1 y 5 de diciembre, las funciones siguieron en el Centro Cultural de España, donde no se tuvo problemas y la respuesta de la gente también fue buena.

Fuente: Anodis