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Presionado por aliados y opositores, el gobierno de India logró aprobar una ley de patentes acorde con los criterios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), al tiempo que protege intereses nacionales en materia de medicamentos.
De acuerdo con la norma, las compañías farmacéuticas tendrán 20 años de monopolio de fabricación para los medicamentos cuya patente poseen, igual que en Occidente. El parlamentario Nilodal Basu, del Partido Comunista de India-Marxista (CPI-M), manifestó la satisfacción ”ante la adopción por parte del gobierno de los cambios que reclamamos en pro del interés nacional”.
A través de la ley, los activistas lograron que se permitiera a los fabricantes de genéricos copiar productos patentados pagando regalías razonables. La norma también reconoce el derecho de la sociedad civil y las empresas a oponerse ante las autoridades a solicitudes de patente antes de que sean concedidas y establece rigurosas normas en materia de ”licencia compusiva”, según las cuales el gobierno puede permitir la fabricación de genéricos en caso de emergencia sanitaria.
Temor por el aumento de precios
Organizaciones de la sociedad civil manifestaron temor de que el precio de varios medicamentos fabricados en India sufran un aumento fenomenal.
El presidente de la Asociación Médica de Nueva Delhi, Krishan Kumar Aggarwal, consideró razonable esperar que ”gracias a la nueva ley desaparezcan de las farmacias varios genéricos. Pronto no habrá ninguna píldora disponible por menos de un dólar. Los precios de medicamentos eficaces contra enfermedades como la diabetes o las cardiovasculares se acercarán a los niveles internacionales, aunque quizá no tan altos”.
”El lucro se verá en el gran volumen de negocios que los fabricantes de medicinas patentadas pueden lograr en un mercado de más de 1.000 millones de personas, aunque los pobres quedarán desprotegidos”, dijo Aggarwal a IPS.
Así trabajaba la industria farmacéutica hindú
Durante más de dos décadas, la ley hindú reconoció solo las patentes de procesos, no las de productos, lo que permitió a las compañías farmacéuticas nacionales fabricar versiones baratas de medicamentos patentados que beneficiaron a enfermos especialmente de otros países.
Sin las restricciones de las leyes internacionales sobre patentes, la industria farmacéutica hindú se convirtió en una de las mayores del mundo y también en una de las más fragmentadas, con más de 5.000 empresas, grandes y pequeñas. El sector producía medicinas que se vendían a una fracción del precio de las patentadas, por ejemplo, en el vecino Pakistán. Como consecuencia, los genéricos hindúes se convirtieron en un rubro importante de contrabando.
Así, la industria farmacéutica de ese país se convirtió en la cuarta del mundo, en términos de volumen, con exportaciones a 200 países. Hasta ahora se regía por una ley de nacionalista vigente desde 1970 que alentó su crecimiento.